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domingo, 26 de febrero de 2012

Confesión

Os voy a contar una cosa. Muchas veces, estoy en clase y se me ocurren mil cosas que publicar, algunas incluso las escribo en papel, pero llego a mi casa, las vuelvo a leer, y no me gustan y probablemente sean buenas. Por eso, precisamente, es por lo que el blog lo tengo tan abandonado. Aún así, os voy a dar las gracias a todo los que leéis, leísteis o leeréis este blog o esta entrada, porque sois vosotros quienes hacéis este blog, no yo, yo sólo escribo y lo publico, vosotros sois lo que me animáis a que siga. A veces pienso que sólo somos lo que los demás quieren que seamos, otras pienso que no somos nada y por último, pienso que somos lo que queremos ser. Hay personas que te cambian la vida, personas que te la dan y personas que te la destrozan. Y en dos segundos.
Tan insignificante que son dos segundos, o lo eran para mi. Lo eran hasta que un amigo me dijo la verdad. En dos segundo pueden pasar muchas cosas. Puedes ver una estrella fugaz. Puedes ver como una vida viene al mundo. Puedes dar una vida. Puedes quitarla. Puedes sonreír. Puedes abrazar. Puedes ignorar. Puedes soltar una lágrima. Puedes ser feliz. Puedes quedarte solo. Dos segundos, sólo dos segundos, para que tu vida cambie tan radicalmente que ni te enteres en el momento. En dos segundos te da tiempo a cambiar tu vida. Por eso cada segundo es tan importante en la vida. 
Hay que aprovechar cada instante de tiempo para estar lo que los que te quieren y con los que quieres. Y estemos siempre atentos pues en los dos segundos que has tardado en pinchar el enlace de este blog, tu vida puede haber cambiado.

Todo el mundo nace para ser importante para alguien. Toda historia tiene un final feliz, y si no eres feliz, entonces no es el final.

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